A 11 años del crimen que sacudió a Salto, el pedido de justicia por Rubén Ramírez sigue vivo

Hoy se cumplen once años de un doloroso recuerdo que marcó a fuego a Salto. El 7 de agosto de 2014, Rubén Ramírez, un joven de solo 14 años, fue asesinado a sangre fría mientras esperaba el colectivo para ir a la escuela. Su historia, un trágico símbolo de la violencia, todavía duele y no se olvida.

A Rubén lo sorprendieron dos delincuentes que le quisieron robar el celular. En medio del forcejeo, le pegaron un tiro en el pecho y se escaparon. El crimen conmovió a una ciudad que ya venía golpeada por la inseguridad. La investigación derivó en la detención de dos adolescentes señalados como los responsables del ataque.

Después de la tragedia, Salto se unió en un grito unánime de justicia. Familiares, amigos y vecinos salieron masivamente a la calle. La multitud que despidió su cuerpo en el cementerio, pasando por el lugar donde le arrebataron la vida, evidenció el profundo dolor y la bronca de una comunidad herida.

A lo largo de estos años, la familia de Rubén, con su mamá Liliana a la cabeza, mantuvo viva la lucha. Su pedido de justicia no cesó, transformando su duelo en un reclamo colectivo para que la muerte de su hijo no quede en la nada. A 11 años de su partida, el nombre de Rubén Ramírez sigue siendo una herida abierta en Salto y un recordatorio permanente de la necesidad de que la justicia actúe.